Edad: 45 años

Máximo peso antes de la cirugía: 140 kg (IMC de 47,1)

Estatura: 1,64 m

Fecha de la cirugía: agosto del 2001

Peso más reciente: 110 kg (IMC de 36,9)

 

Mantenía mi peso razonablemente controlado hasta que tuve mi sexto hijo - fue entonces cuando desarrollé diabetes gestacional y subí 56 kilos. Después de eso seguí subiendo de peso. Ensayé toda clase de pastillas adelgazantes. Intenté dietas básicas, consulté con un dietista. Y todo funcionaba, por un tiempo, pero después de cada tentativa me encontraba que pesaba aún más.

La diabetes continuó después del nacimiento del bebé y tuve que aplicarme tres o cuatro inyecciones de insulina, además de tomar cuatro pastillas diarias para la diabetes. Con todo y eso, mis niveles de azúcar en la sangre todavía estaban peligrosamente altos - entre 400 y 500. Tenía apnea en el sueño y tuvieron que instalarme una máquina cardiorrespiratoria para poder respirar durante la noche. Desarrollé alta presión sanguínea y taquicardia, y tuve fuga en tres arterias el corazón. Padecía una enfermedad pulmonar intersticial y me daban ataques diarios de asma. Me estaba deteriorando rápidamente. Mi familia estaba muy asustada y yo también.

Por mis quebrantos de salud decidí cambiar de trabajo. Como enfermera de la unidad de terapia intensiva/crítica se me dificultaba cada vez más mantener el ritmo, pues me sentía muy enferma. No quería comprometer la vida de ninguna otra persona por estar médicamente fuera de control. Entonces fui a trabajar en enfermería mixta, hospitalaria y domiciliaria, pero estaba demasiado enferma para manejar incluso el ritmo más lento de esa actividad.

Me sentía deprimida y pensé en suicidarme. Mi médico quería recetarme antidepresivos, pero yo sabía que eso no solucionaría mi problema.

La comida lo era todo para mí. Era mi único consuelo. Pensaba para mí: me merezco esta comida. Era como una recompensa para mí. Tenía que tenerla. La comida era todo, emocional, física y hasta médicamente. Así pensaba de mi situación.

Entonces le oí hablar de la cirugía de pérdida de peso a una señora que se había sometido al procedimiento. Me dejaron maravillada los resultados que me contó. Quise averiguar todo lo que pude. Entonces comencé a investigar sobre el asunto en Internet. No había ninguna dificultad en encontrar información. Leí sobre muchos posibles beneficios y también sobre lo que parecían ser los múltiples riesgos y posibles complicaciones.

Mis médicos decidieron que yo era una candidata perfecta para la cirugía. Mi salud se había vuelto intratable y ellos llegaron a la conclusión de que era médicamente necesario hacerlo. Se presentaba un riesgo, pero los riesgos de no hacer nada eran mayores.

Sé que esto no les pasa a todos los que se hacen la cirugía de pérdida de peso, pero dos semanas después del procedimiento - apenas dos semanas - ya no necesitaba NINGÚN medicamento. Era sencillamente maravilloso. Nunca más necesité de insulina, píldoras para diabetes, ningún medicamento para el corazón, la tiroides o el asma. Nada. Es increíble. A los cuatro meses después de la cirugía ya había bajado 30 kilos. Mis niveles de azúcar en la sangre estaban en 120, y ya no en 400 o 500. Mis médicos - mi neumólogo, mi cardiólogo, mi endocrinólogo, mi hematólogo, mi médico personal - no podían creer la forma tan rápida como había respondido a la cirugía. Me sentí mejor que cuando tenía 20 años.

La comida ya no me controla. Es maravilloso saber cómo uno puede controlar su alimentación y consumo de alimentos cuando no está sintiendo hambre todo el tiempo. Es fenomenal.

Tengo muchas ganas de estar activa con mis hijos y nietos, haciendo cosas normales. Estoy ansiosa de volver a comprarme ropa. Eso es importante para mí. También es importante que las personas se quedan mirándome. Es importante poderme ajustar los cinturones de seguridad de los vehículos de otras personas. Para mí es importante poderme agachar a amarrarme los zapatos. Todas esas pequeñas cosas le parecen grandes a uno cuando no puede hacerlas.

Pero, sobre todo, la pérdida de peso me ayudó a ganar mucho. He recuperado mi familia y mi vida y, más importante aún, he recuperado mi salud.

 

Como en cualquier procedimiento quirúrgico, la cirugía de pérdida de peso puede presentar riesgos. Los resultados de cada paciente pueden variar y no son indicativos de todos los resultados. Los pacientes deben consultar con su médico para determinar si este procedimiento es el más apropiado para su condición particular.

"Las únicas cosas que me tenían ansiosa en la vida eran la comida, la diabetes, el dolor de espalda y sentirme constantemente cansada. Después de mi cirugía, sin embargo, lo que me tiene más ansiosa es tener nuestro primer hijo".

 
 
Todos los Derechos Reservados ©. S.O.S. Obesity 2005.
(57-1) 606 44 43 - Bogotá, DC - COLOMBIA
sosobesity.com - info@sosobesity.com