Edad: 43 años

Máximo peso antes de la cirugía: 106 kg

Estatura: 1,64 m

IMC antes de la cirugía: 40,3

Fecha de la cirugía: octubre del 1995

Peso más reciente: 56 kg

 

La idea de la cirugía surgió por primera vez en una consulta con mi ortopedista. Él me estaba comentando sobre la cirugía solamente para aliviar el dolor que yo sentía en los pies, rodillas, cadera y en las articulaciones de las piernas. Me diagnosticó un síndrome de túnel tarsiano, que es lo mismo que el túnel carpiano, pero que afecta únicamente los pies. El médico estaba preocupado de que, sumando el túnel tarsiano y mi diabetes, existía la posibilidad de que yo perdiera los miembros inferiores con el transcurrir del tiempo. Y ni siquiera la cirugía de las piernas podría ser suficiente si continuaba subiendo de peso.

Lo que sucede es que yo tenía sobrepeso desde que era adolescente. Desde entonces nunca quise salir ni estar rodeada de personas, ni que me miraran cuando caminaba. Yo los oía comentar: "Ella es así porque está comiendo todo el tiempo ". Sentía que las personas evitaban acercarse a mí por causa de mi corpulencia. No tenía autoestima ni confianza en mí misma. La comida se convirtió en mi única amiga.

Ensayé prácticamente todas las dietas de moda en la época - pastillas, bebidas, lo que fuese. Perdía unos kilos y después los recuperaba cada vez más. En una de esas dietas bajé 31 kilos, pero tan pronto como volví a comer alimentos "normales", volví a recuperarlos, y así sucesivamente.

Además de esto, estaba el problema de mis niveles de triglicéridos. A decir verdad, mis médicos no sabían qué hacer. Me decían que los niveles de triglicéridos estaban tan altos que no podían ni medirlos. Con el colesterol alto, los triglicéridos elevados y la diabetes, mi salud, mi vida, estaban en peligro. Por tanto peso en las articulaciones - en la cadera, rodillas y pies - sentía un dolor permanente.

Entonces descubrí la cirugía de pérdida de peso en un seminario local, llevado a cabo por pacientes potenciales. Sin embargo, no decidí someterme al procedimiento sino hasta tres años después. Estaba algo preocupada porque se trataba de una cirugía especializada.

Y mientras más investigaba sobre el asunto, más quería hacerlo. Cuanto más conocía del procedimiento, más necesitaba decidirme.

Sin embargo, en lo que más pensaba, después de salir de la cirugía, era en hacer todo lo que me faltaba por hacer en este mundo. Tan pronto como pude levantarme, me sentí libre y con ganas de correr. Nadie me podía detener.

Bajé 46 kilos los diez primeros meses. Comencé a preocuparme un poco, pues sentía que estaba demasiado delgada. Mi médico me aconsejó disminuir el ejercicio un poco y no beber tanta agua. Al poco tiempo, encontré mi equilibrio. He conservado el peso actual durante casi cuatro años.

Quizá mi mayor debilidad es el dulce. Siempre quiero comer dulces, a pesar de que puedo presentar un síndrome de vaciamiento rápido por consumir demasiada azúcar. El síndrome de vaciamiento rápido es terrible. En general, tarda aproximadamente 45 minutos hasta que se comienza a sudar frío. Uno comienza a temblar. Siente como si se fuera a salir de su propia piel. Y, básicamente, tiene que ir directo al baño. Después de más o menos una hora, uno queda completamente drenado. Exhausto. Tiene que acostarse a dormir, porque simplemente se uno se agota por completo.

A pesar de esto, seis años después y con 45 kilos menos, no saben cuán feliz me siento de haberme hecho la cirugía.

Cuando comencé a bajar de peso, algunas veces me tenía que pellizcar para asegurarme que era realmente yo misma. Quiero decir que a medida que iban disminuyendo los kilos, el colesterol y los niveles de azúcar, asimismo iban subiendo mi autoestima, confianza y energía.

Ahora mi salud está en óptimas condiciones - el colesterol y los triglicéridos están en niveles normales. Antes estaba a punto de necesitar insulina, pero ahora ya no tengo diabetes. Y lo mejor de todo, se me acabaron los dolores de cadera, rodillas y pies. Trabajo normalmente y ya no tengo temor de salir ni de estar con otras personas; mi esposo y yo tenemos un excelente círculo de amigos. Además puedo hacer cosas que nunca podía hacer antes - acomodarme fácilmente en una silla de avión, ¡para una sola persona! ¡Eso me fascina!

Hace seis años que me sometí a la cirugía y eso ha implicado una gran adaptación. Sin embargo estoy en mi peso ideal - 56 kilos. Lo mejor de todo es que me siento física y emocionalmente perfecta.

 

Como en cualquier procedimiento quirúrgico, la cirugía de pérdida de peso puede presentar riesgos. Los resultados de cada paciente pueden variar y no son indicativos de todos los resultados. Los pacientes deben consultar con su médico para determinar si este procedimiento es el más apropiado para su condición particular.

"Tomé insulina y medicamentos para el corazón, la tiroides y el asma durante varios años. Dos semanas después de la cirugía ya no necesitaba tomar NINGÚN medicamento".

 
 
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