Edad: 46 años

Máximo peso antes de la cirugía: 104 kg

Estatura: 1,55 m

IMC antes de la cirugía: 43,5

Fecha de la cirugía: mayo de 2000

Peso más reciente: 53 kg (IMC de 23,2)

 

Quizás yo podía ocultarme de las demás personas todo lo que quería. Podía incluso engañarme a mí misma. Pero eso no funcionaba. La verdad es que mi peso llegó a tal punto que sólo subir las escaleras me dejaba sin aliento. Cuando hablaba por teléfono me preguntaban si me ocurría algo malo. Yo les decía que simplemente había subido corriendo las escaleras. Me sentía cansada todo el tiempo. Tomaba medicamentos para la hipertensión y había acabado de descubrir que tenía diabetes. Y a la diabetes era a lo que más le temía.

En nuestra familia tenemos problemas de salud, la mayoría de ellos relacionados con el sobrepeso. A mi abuelo lo dejó ciego la diabetes. Mi tío padece de apnea en el sueño. Mis hermanas toman medicamentos para la presión sanguínea. Todas presentan sobrepeso. Pero fue el ver cómo mi madre luchaba contra el sobrepeso y todas las condiciones de salud asociadas que sufrió, lo que me hizo tomar la decisión de hacer algo al respecto.

Cuando le diagnosticaron diabetes, pesaba aproximadamente 113 kilos y no estaba haciendo nada para bajar de peso. Comenzó a enfermarse cuando llegó a los 50 años, y al llegar a los 60, tuvo que hacerse amputar una pierna y necesitaba tres diálisis a la semana. Entonces, cuando finalmente falleció, fue cuando decidí que era hora de tomar en serio mi propia salud.

Yo siempre subía de peso lentamente, poco a poco. Intenté toda clase de programas de dieta y ejercicio. Todo era la misma historia. Perdía veinte, subía veinticinco, perdía veinticinco y subía treinta. Además, yo hacía ejercicio.

Siempre quedaba frustrada porque las cosas no sucedían en la forma como yo pensaba que deberían ocurrir. Por último, en 1999, tomé la decisión, estaba segura de que obtendría la clase de resultados que buscaba.

Para mí, la cirugía de pérdida de peso era una oportunidad que implicaría un cambio real y a largo plazo. Yo consideraba que la cirugía rompería ese círculo vicioso de bajar y subir de peso. Y así fue. Los primeros treinta días posteriores al procedimiento bajé 14 kilos. Anteriormente eso me hubiera parecido bueno y suficiente. Pero después de la cirugía continué bajando de peso. Incluso después de las vacaciones de fin de año, me controlé para alejarme del peso que algún día tuve.

En el comienzo resultó difícil. Tuve algunos inconvenientes, sabía que el dolor me duraría un tiempo. Pues bien, todo eso se va a terminar después de la cirugía. Así que ¡adelante!

Sabía que no podría comer como de costumbre. Durante la primera semana era sólo sopas y caldos. Pero me he acostumbrado a comer de manera diferente. Y, de hecho, dejo algunas sobras en el plato.

Ahora voy a gimnasia tres o cuatro veces a la semana. Camino con un compañero del grupo de apoyo una o dos veces al mes. Inclusive tengo un entrenador personal que me ayuda a trabajar en partes específicas de mi cuerpo. Estamos trabajando nuestro físico para posiblemente participar en una competencia de fisioculturismo.

Me siento en excelente condición. Mis medicamentos para la presión sanguínea son ya parte de la historia. La diabetes ya no es ningún problema y puedo subir escaleras sin detenerme a recuperar el aliento.

Fui al grado de mi sobrina y regresé a casa con muchos parientes que no me habían visto durante algunos años. Ellos no lo podían creerlo cuando me vieron por primera vez en el aeropuerto. Yo les dije: "Cierren la boca y vuelvan a ponerse los ojos en la cara".

Ellos me preguntaron: "¿Dónde está el resto de ti?"

Y les contesté: "De vuelta a California".

Luego de más de año y medio después de mi cirugía todavía disfruto viendo la reacción de las personas. Me di cuenta de lo que quería de verdad. He recuperado mi salud. Estoy libre de diabetes. Ya no me duelen las articulaciones y puedo subir corriendo las escaleras. Pero, más que todo, sé que estoy dando los pasos necesarios para no terminar como mi madre. Quiero vivir hasta cumplir 100 años. De eso es de lo que estoy hablando.

 

Como en cualquier procedimiento quirúrgico, la cirugía de pérdida de peso puede presentar riesgos. Los resultados de cada paciente pueden variar y no son indicativos de todos los resultados. Los pacientes deben consultar con su médico para determinar si este procedimiento es el más apropiado para su condición particular.

"Por fin me di cuenta de debía hacerlo por mí misma. De que tenía que hacerlo por mi salud".

 
 
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